Nota Principal
400 personas sin acceso a la salud por 4 años
En una región rural de la provincia de Chaco una comunidad de 400 personas carece del acceso a la salud desde hace 4 años. Desde la jubilación de la enfermera del único puesto sanitario de la zona, estas personas carecen de un derecho nacional: el acceso a la salud. La inacción del ministerio, el municipio y el gobierno provincial ha dejado a esta comunidad aislada y de bajos recursos en un estado de vulnerabilidad. Después de 4 años, recién ahora se obtiene una promesa del intendente para resolver esta situación.
La legua IV se encuentra en el departamento de Quitilipi, en el centro de la provincia de Chaco. Se trata de una zona rural en donde lo único que se encuentra por kilómetros es campo, animales, pequeñas y humildes casas y escuelas. Es una zona que se encuentra habitada por familias de bajos recursos, las cuales en raras ocasiones salen del campo. Se vive de una manera muy distinta a aquellos que se encuentran en las ciudades. Vivir en la legua IV es vivir en el medio de la nada, es vivir en un lugar donde el servicio telefónico y los datos móviles no llegan. Se trata de una vida sencilla y humilde en el campo.
En las zonas rurales de Chaco, en muchos casos en los predios donde se encuentran escuelas se haya a su vez puestos sanitarios. Estos proveen a las comunidades de las escuelas de los servicios médicos básicos, dada la falta de hospitales en el campo y la dificultades y costos económicos que implica movilizarse hacia las ciudades. En la legua IV donde se encuentran la Escuela de Educación Primaria 441 y la Escuela de Educación Secundaria 103 se encuentra un puesto sanitario.Desde que la última enfermera asignada al puesto sanitario, se jubiló, 400 personas han quedado sin acceso a la atención médica.
Este centro ofrecía servicios básicos como chequeos generales para los estudiantes, vacunas y primeros auxilios. Estaba abierto durante todo el día, todos los días. Además de atender a los alumnos y sus familias también proveían a la comunidad de suministros como anticonceptivos, medicamentos y leche para recién nacidos. Se trata de una comunidad rural y de bajos recursos, por lo que la actividad de este puesto sanitario era fundamental. Era su única opción para recibir atención médica, primeros auxilios y medicamentos.
Una crisis que desafía la ley
Quitilipi es una de las áreas más afectadas de Chaco en términos de acceso a la salud. Según el último censo, el municipio cuenta con una población de 32,642 personas, de las cuales alrededor de 1,000 residen en Colonia General Paz, incluyendo a las 400 personas de Legua 4. Desde la jubilación de la última enfermera, los habitantes deben desplazarse más de 30 kilómetros hasta el hospital mas cercano. Esto implica un costo económico importante que no todos pueden cubrir. Algunos carecen de los medios de transporte o el dinero necesario para trasladarse a la ciudad.
"Durante la pandemia, nos vimos obligados a trasladarnos en condiciones inseguras para recibir las vacunas. Nos juntamos los vecinos y debimos desplazarnos más de 50 kilómetros en un camión para recibir las vacunas del covid. Hoy, si un niño tiene fiebre o cualquier otra complicación los padres deben atenderlo en casa como puedan o encontrar la manera de ir hasta la ciudad mas cercana. Este abandono es inaceptable", comenta Leo Bernardis, ex-alumno de la Escuela de Educación Secundaria 103 y miembro activo de la comunidad.
La situación de Legua IV implica una violación de la Ley Nacional de Seguro de Salud (Ley 23.661), la cual garantiza el derecho a la salud a todos los habitantes de Argentina sin discriminación geográfica. Y también de la Ley 7664, carrera sanitaria provincial de Chaco, la cual también reconoce a la salud como un derecho social en la provincia. Sin embargo, según el Ministerio de Salud de Chaco no existen regulaciones ni reglas sobre el proceso de asignación y funcionamiento de los puestos rurales en la provincia. La asignación de personal a estos centros resulta una "prioridad relativa", lo que ha dejado a comunidades rurales como la de Legua IV fuera del sistema sanitario.
La comunidad ha intentado múltiples contactos con el Ministerio de Salud, el hospital de Quitilipi y el Municipio. Todos sin éxito. La población percibe esta inacción como una discriminación geográfica, puesto que sus derechos parecen quedar en el olvido en comparación con los de las zonas urbanas. "Enviamos notas formales al Ministerio y al hospital, incluso hablamos con el intendente. No hemos recibido respuesta ni visita alguna del Ministerio de Salud para evaluar la situación de nuestra gente", comenta Gustavo Konrad, quien describe el estado del puesto sanitario como "completamente inoperativo".
La falta de un sistema de salud adecuado ha traído consecuencias graves a esta comunidad. Desde que el puesto sanitario quedó vacío, no solo se ha perdido la asistencia médica primaria, sino también servicios esenciales como vacunación y distribución de insumos básicos. Según la última enfermera, el centro atendía desde mujeres embarazadas hasta personas con hipertensión, además de ofrecer anticonceptivos y consultas médicas cada 15 días. Asimismo, desarrollaban los chequeos generales de los estudiantes de la escuela, los cuales ahora deben realizarlo por sus propios medios.
Sin un lugar para recibir primeros auxilios, cualquier situación que requiera atención médica implica un riesgo adicional. "Cada vez que un niño se enferma o una persona necesita control de presión, nos preocupa no contar con ayuda cercana," añade Leo Bernardis. Estas personas piden a gritos una respuesta inmediata a la crisis que enfrentan. Como indica el miembro de la comunidad, el Estado debe cumplir su responsabilidad hacia los habitantes de áreas rurales y reconocer que el acceso a la salud es un derecho universal. "No queremos que alguien muera esperando ayuda", concluye Leo.
"No ha venido nadie del Ministerio a ver la situación. La salita no tiene ni la infraestructura mínima para reabrir: necesitaría equipamiento, pintura y limpieza", comenta Gustavo Konrad, director de la escuela 103 y quien ha impulsado los pedidos de restablecimiento de los servicios. El puesto sanitario se encuentra inactivo y abandonado. A pesar del paso del tiempo y los reiterados pedidos de los directivos de la escuela al Ministerio de Salud y al Municipio ya son 4 años sin respuestas.
Después de 4 años, una promesa
La última enfermera del puesto sanitario se jubiló hace 4 años. Desde entonces la comunidad ha realizado reiterados pedidos a las autoridades para la reasignación de la enfermera. La necesidad en la comunidad es visible, las familias se sienten ignoradas y vulnerables. Y las consecuencias son múltiples. Niños sin los calendarios de vacunas completos, adultos mayores sin chequeos generales, adolescentes sin anticonceptivos, niños sin leche… son solamente algunos de los efectos de la inoperancia del puesto sanitario. Esta comunidad necesita una respuesta, están preocupados y asustados por su salud. Todos se sienten abandonados y olvidados.
"Lo único que necesitamos es que el Estado se haga responsable, que designe una enfermera y coordine para que los doctores puedan venir una vez por semana, por lo menos, para la atención de la comunidad en general", concluye Konrad. La comunidad de Quitilipi necesita urgentemente una respuesta estatal que incluya:
La reparación del puesto sanitario: al haber estado abandonado por 4 años no se encuentra en condiciones. Se debe limpiar, refacciones y pintar. Es vital rehabilitar el puesto con infraestructura adecuada para atender a los pacientes.
Equipamiento y Recursos: Es necesario reequipar el puesto con insumos médicos, equipos y medicamentos. Además de proveer leche para bebés, anticonceptivos y medicamentos, entre otros.
Selección de personal de enfermería y medicina: La designación de una enfermera y la coordinación de visitas periódicas de médicos a Legua IV son necesarias.
Compromiso con la región: La situación en Quitilipi exige que el Ministerio de Salud reevalúe sus prioridades y aplique los principios de la Ley Nacional de Seguro de Salud.
A través de las entrevistas a docentes y directivos de la escuela, la última enfermera, miembros activos de la comunidad y médicos voluntarios confirmamos la inacción por parte de las autoridades en los últimos 4 años. Recién este mes, en noviembre de 2024, se han recibido respuestas por primera vez al respecto…¿Por qué ahora y no antes? Después de tantas notas enviadas al Municipio, al Ministerio, al Hospital. Tantas solicitudes y tanto tiempo sin respuestas. ¿Qué llevó a que finalmente se escuche el pedido de esta comunidad vulnerable recién después de 4 años?
En el último mes, el Hospital de Quitilipi organizó una visita de un asistente social y una psicóloga al predio educativo. A raiz de eso se comenzó a desarrollar un convenio entre el Ministerio de Educación y Salud. El intendente de Quitilipi, Ariel "Quitito" Lovey se comprometió a poner el puesto en condiciones para así asignar una nueva enfermera para la comunidad. Pero, ¿por qué recién ahora aparece una respuesta?
"Eso ya está solucionado. Esperamos el alta de la enfermera para que empiece a trabajar y el Intendente realizará los arreglos que necesite el puesto, un compromiso realizado por el Gobernador y el Intendente. Hay cosas que no se pueden resolver de un día para otro y se debe buscar bien el perfil del profesional para trabajar en cada uno de los lugares. Y le aclaro que este Gobernador asumió recién el 10/12/2023, por lo cual este año se empezó con todos los papeles de lo que estaba sin terminar o sin dar curso" argumentó Carina Ferreira, concejal de Quitilipi, al consultarle por la situación.
¿Cuáles son las prioridades de las autoridades provinciales si no se trata de la salud de las comunidades más vulnerables, como las 400 personas que viven aisladas en el campo en la Legua IV? A pesar de lo argumentado por la concejal el puesto sanitario sigue inactivo y el bienestar de estas personas está lejos de ser una prioridad. La salud no debería depender de una dirección en el mapa, sino ser un derecho que ampare a cada argentino, en cada rincón del país. Las familias de la Legua IV esperan la ejecución de esa promesa, con la esperanza de que no sea simplemente una promesa más por parte de un político.
