Exalumno y miembro de la comunidad, Leo Bernardis relata cómo la falta de asistencia sanitaria ha afectado la vida diaria de las familias locales.
Olvidados por el sistema: La historia de una comunidad en crisis
La falta de una enfermera en el puesto sanitario local ha transformado radicalmente la vida de Leo Benardis y la de sus vecinos. A lo largo de esta conversación, el entrevistado relata las innumerables dificultades enfrentadas debido a la falta de asistencia médica básica, especialmente en situaciones de emergencia y durante la pandemia. La preocupación por el bienestar de los niños, los ancianos y la comunidad en general ha aumentado de manera alarmante.
Además, Leo reflexiona sobre cómo esta situación ha deteriorado la relación con las autoridades. La frustración y el sentimiento de abandono son evidentes, ya que la falta de respuesta a sus necesidades ha dejado a la comunidad sintiéndose desvalorizada y desprotegida. Su testimonio es un llamado urgente a la acción y una demanda de justicia para aquellos que han sido ignorados durante demasiado tiempo.
¿Cómo ha afectado personalmente a usted y a su familia la falta de una enfermera en el puesto sanitario durante estos últimos años?
Nos ha afectado negativamente de varias maneras. La comunidad necesita primeros auxilios, especialmente las familias con hijos pequeños o las personas mayores. Al no tener una enfermera disponible, hemos tenido que asumir riesgos innecesarios cuando ocurren accidentes menores o problemas de salud que podrían haberse atendido de inmediato. Además, la falta de asistencia profesional ha incrementado nuestra preocupación y ansiedad, ya que sabemos que no hay nadie capacitado para ayudarnos en situaciones de emergencia. La ausencia de una enfermera ha creado un vacío en la atención médica básica que es crucial para nuestro bienestar diario.
¿Conoce casos específicos en los que la falta de atención médica en el puesto sanitario haya provocado complicaciones serias, como agravamiento de enfermedades o accidentes mal atendidos?
Hasta el momento no conozco casos específicos en los que la falta de atención médica haya provocado complicaciones serias. Sin embargo, en situaciones urgentes, como cuando las personas mayores necesitan medir su presión arterial o sus niveles de azúcar, la ausencia de personal sanitario ha sido un problema grave. Durante la pandemia, la falta de asistencia fue aún más crítica, ya que no contábamos con la disponibilidad de vacunas ni con personal que pudiera administrar las mismas.
¿Hubo situaciones de emergencia en la comunidad que no pudieron ser atendidas de manera adecuada debido a la ausencia de profesionales de la salud?
Sí, durante la pandemia no tuvimos ningún tipo de atención médica, ni siquiera un operativo de vacunación. La falta de profesionales de la salud significó que no había asistencia de medicamentos ni de primeros auxilios. Esta falta de atención ha sido nuestra mayor preocupación, ya que sabemos que en caso de una emergencia, no tenemos a quién recurrir. Esto ha dejado a la comunidad en una situación de vulnerabilidad, aumentando el estrés y la incertidumbre sobre cómo manejar cualquier tipo de emergencia médica.
¿Qué opciones tienen actualmente las personas de la comunidad cuando necesitan atención médica? ¿Deben viajar a otras localidades? ¿Pueden hacerlo?
Actualmente, la única opción que tenemos es ir al hospital más cercano, que está a más de 30 km de distancia. La mayoría de las personas de la comunidad realizan este viaje en moto, lo cual no es ideal, especialmente en situaciones de emergencia. Este traslado no solo es incómodo y potencialmente peligroso, sino que también retrasa la obtención de atención médica necesaria, lo que puede agravar problemas de salud que podrían haberse manejado de manera más eficiente si tuviéramos un puesto sanitario funcionando adecuadamente en nuestra comunidad.
¿Ha escuchado de algún caso donde la falta de atención médica oportuna haya resultado en la muerte de algún miembro de la comunidad?
No he escuchado ningún caso específico de muerte debido a la falta de atención médica oportuna. Sin embargo, la ausencia de personal de salud en el puesto sanitario nos deja muy preocupados, ya que sabemos que es solo cuestión de tiempo antes de que ocurra una tragedia si no se toman medidas para mejorar la situación. La comunidad vive con un constante temor de que un problema de salud menor pueda convertirse en algo mucho más serio debido a la falta de atención médica inmediata.
¿Cómo cree que ha cambiado la vida de los estudiantes y sus familias desde que el puesto sanitario quedó sin personal?
La vida de los estudiantes y sus familias ha cambiado drásticamente desde que el puesto sanitario quedó sin personal. Nos sentimos excluidos y discriminados por los administradores del Estado, ya que no tenemos contención sanitaria. Esto ha afectado nuestra calidad de vida y ha aumentado nuestra sensación de inseguridad. Los padres están constantemente preocupados por la salud de sus hijos y por no tener acceso a cuidados básicos en caso de necesidad. Esta situación ha generado un ambiente de incertidumbre y descontento en la comunidad.
¿Cree que la comunidad o la escuela ha hecho esfuerzos suficientes para exigir una solución o hay una sensación de resignación ante la situación?
Sí, hemos agotado todos los medios posibles para exigir una solución y no hemos obtenido respuesta. La comunidad y la escuela han realizado peticiones formales, han organizado reuniones y han intentado comunicarse con las autoridades de salud, pero nuestros esfuerzos han sido en vano. A pesar de nuestra persistencia, sentimos que nuestras voces no están siendo escuchadas y que nuestras necesidades no son una prioridad para las autoridades competentes. Esta falta de respuesta ha generado una sensación de frustración y resignación entre los miembros de la comunidad.
Desde su perspectiva, ¿cómo ha cambiado la relación entre la comunidad y las autoridades sanitarias o educativas a raíz de este problema?
Como mencioné antes, nos sentimos discriminados y olvidados por las autoridades del Estado provincial. La falta de respuesta a nuestras necesidades ha deteriorado la confianza y la relación que teníamos con las autoridades sanitarias y educativas. La comunidad se siente abandonada y desatendida, lo cual ha generado un sentimiento de desilusión y desconfianza. Este problema no solo afecta nuestra salud física, sino también nuestra salud mental y emocional, ya que sentimos que no somos valorados ni considerados por quienes deberían velar por nuestro bienestar.

