Desde su rol de educadora y miembro de la comunidad, Noelia Galarza analiza las consecuencias de la falta de atención médica para los estudiantes y sus familias.

Docentes como médicos en la zona rural

Hace cuatro años que el puesto sanitario ubicado en la escuela primaria número 441, que también brinda servicios al único colegio secundario de la zona rural, la Escuela Secundaria 103, permanece sin personal médico. Desde la jubilación de la última enfermera que prestaba servicio en dicho puesto sanitario en la Legua 4 de la Colonia General Paz en Quitilipi, Chaco, la comunidad se ha quedado sin acceso a atención médica, dejando a las 250 familias de la zona en una situación de vulnerabilidad.

Noelia Galarza, nacida y criada en la Legua 4, fue una de las beneficiarias de este puesto sanitario durante su infancia. Gracias a la cercanía de los servicios de salud en el mismo predio de las escuelas 441 y 103, no necesitaba trasladarse a la ciudad para recibir atención médica. Hoy, como docente en el colegio secundario y miembro activo de la comunidad, Noelia enfrenta de primera mano las graves consecuencias de la falta de personal médico. A diario, los educadores se ven forzados a asumir roles que no les corresponden, respondiendo a emergencias de salud para las cuales no están preparados.

¿Cómo recuerda el funcionamiento del puesto sanitario? ¿Cómo ha cambiado la situación?

El puesto sanitario de legua 4 funcionaba con normalidad de lunes a viernes por la mañana y por la tarde, hasta hace más o menos 5 años. El rol de la enfermera en el puesto era fundamental para completar los chequeos de los estudiantes. La gente de la zona también asistía ahí mismo: se daban vacunas y podían conseguir sus medicamentos en el lugar. En su defecto, la enfermera viajaba 1 o 2 veces por semana a la ciudad de Quitilipi y les llevaba los medicamentos desde el hospital, que provee los insumos. En los últimos años, además, 2 veces por semana asistían médicos: obstetras, cardiólogos y clínicos. Ellos completaron los estudios que le hacían falta a los jóvenes que iban a la escuela.

¿Cómo se organizaba la atención médica en el pasado y cómo beneficia a la comunidad?

La misma enfermera salía a recorrer la comunidad o hacía avisos radiales de que un día a una hora específica iba a estar, por ejemplo, el cardiólogo para realizar electros, controles cardiológicos a niños, adolescentes y adultos. Entonces la gente se congregaba en el puesto sanitario y el doctor atendía a todos los pacientes, no dejaba a ninguno sin atender por más de que se extendía el horario de su jornada en el puesto rural. Atendía a todas las personas que estaban allí, porque era conocido que también recurrían personas de zonas aledañas, que venían de a 5 u 8 km, a quienes se les hacía mucho más simple atenderse ahí que pagar un viaje a la ciudad de Quitilipi, para asistir al hospital público.

¿De qué manera ha afectado la falta de personal médico en el puesto sanitario tanto a los estudiantes como a la comunidad en general?

Cuando el puesto sanitario quedó sin la enfermera que hacía más de 30 años estaba en el lugar, realmente se produjo un quiebre. La gente tuvo que recurrir a la ciudad en busca de sus medicamentos, ya sean tomas diarias o algún tratamiento específico. La enfermera se encontraba en el puesto sanitario las 24 horas del día, para brindar los primeros auxilios que el paciente necesitaba. Dentro de sus posibilidades, equipo y medicamentos en el lugar. Si veía que el paciente necesitaba mayor atención médica o un tratamiento o medicamento específico se lo derivaba a la ciudad, a unos 25 km.

Realmente el cierre del puesto sanitario y la falta de personal médico nos afectó mucho. Actualmente, parte de la población se dirige a un puesto sanitario que se encuentra a 15km de Legua 4, en la Colonia de la Matanza. El problema es que este puesto sanitario solamente atiende 3 veces por semana, no alcanza para la demanda. Por otro lado, la mayoría de las personas recurren al hospital de Quitilipi, para atenderse con especialistas o retirar sus medicamentos en la institución.

La verdad es que ha afectado de manera negativa en la sociedad rural. Ante la falta de un mínimo medicamento, las personas deben acudir a la ciudad, lo que no es posible para todas las familias. Esto conlleva un gasto importante. Es necesario aclarar que se trata de una zona rural de bajos recursos, y movilizarse hasta la ciudad genera un gasto económico, tienen que trasladarse en motocicleta o pagar a alguien que los lleve a la ciudad.

¿Ha notado un cambio en la salud o el bienestar de los estudiantes desde que no hay enfermera en el puesto sanitario?

La verdad que sí. Se nota el cambio en el bienestar de las personas que conforman esa zona rural. Sobre todo afecta a los estudiantes porque el puesto sanitario está dentro del mismo predio donde hay 2 instituciones educativas: una escuela primaria y una escuela secundaria. A principio de año se le pide a todos los estudiantes que ingresen un informe de su salud para hacer actividades físicas y completar sus calendarios de vacunas. También completan el formulario que a veces deben elevar a anses para cobrar las asignaciones que tienen que tener completo. Esto antes era realizado en el puesto sanitario.

Afecta muchísimo a las instituciones, generalmente en los días de calor. Los 2 primeros meses del año escolar, tenemos altas temperaturas por lo que muchas veces los alumnos se descompensan y al no tener el puesto sanitario funcionando cerca se dificulta mucho la tarea del docente y de la comunidad. Porque deben trasladarse a la ciudad y eso implica una pérdida de tiempo. Es grave la situación. Muchas veces los niños se trasladan en motocicleta, eso también dificulta el traslado porque es difícil encontrar a alguien que los acerque a la ciudad, al hospital más cercano. Fue y es una pérdida importante.

¿Qué alternativas ha encontrado la escuela para lidiar con emergencias médicas o problemas de salud de los estudiantes?

La alternativa que ha encontrado la institución ha sido proveer los insumos mínimos a la comunidad. Siempre teniendo en cuenta los formularios que completan: sus detalles de salud, alergias, si son malestares constantes o no. Nosotros tenemos, por ejemplo, una chica que se descompensa casi todos los días. Entonces lo que hizo la institución al no constar con el puesto sanitario, fue derivarla a la ciudad y que le hagan los estudios necesarios. Por suerte, la familia de esta alumna tiene los recursos necesario para pagar los estudios privados. Este no es el caso de todas las familias. En otro caso, tendría que ir al hospital, donde se otorgan turnos a largo plazo, por lo que no son inmediatos, sólo los análisis, pero los resultados tardan muchísimo, a veces demasiado.

Lo que hace la institución a principio de año es a través de una nota pedir al hospital que se acerquen a la institución médicos clínicos, cardiólogos, bioquímicos y demás para hacer los chequeos correspondientes necesarios a los niños. Poder completar los requisitos que se piden en la escuela primaria y secundaria, y también para el área de educación física, para saber si los chicos tienen alguna dificultad respiratoria ,por ejemplo, para saber si pueden o no realizar actividad física. Además, esta es una zona con muchas personas con chagas, a partir de los análisis ya se sabe si poseen el virus o no. Esto dificulta la realización de actividad física, entonces optan por proponerles otras actividades.

¿Cómo reaccionan los padres y las familias de los estudiantes ante la falta de atención médica en la zona?

Los padres al principio reaccionaron de forma negativa. Después, buscando una mejora en la calidad de vida de sus hijos tuvieron que recurrir al hospital en la ciudad para hacerles los estudios necesarios. Hace aproximadamente 2 años, vino una enfermera a trabajar ad honorem. Esta enfermera trabaja en otro puesto de la zona y era jubilada. Ella venía a colocar vacunas, rellenar las vacunas del calendario que le faltaban a los chicos, o a las personas mayores: la vacuna de la gripe, de la neumonía, las dosis pendientes del covid, etc. Pero la realidad es que no le convenía económicamente tener que trasladarse hasta el nuestro rural de nuestra escuela. Tuvo que abandonar, pero siempre abriendo las puertas en su puesto sanitario a nuestra comunidad. De todos modos, su puesto estaba aún más lejos todavía, para aquellos que les conviene ir a la ciudad de Quitilipi.

¿Cree que la falta de personal en el puesto sanitario afecta el rendimiento académico o la asistencia de los estudiantes?

Por su puesto, la falta de personal médico afecta el rendimiento académico de los estudiantes porque deben faltar a la escuela, ya sea si tienen que asistir al hospital a la mañana o a la tarde. A veces pierden el turno de la mañana y deben quedarse hasta la tarde. Por lo general atienden 10 o 12 turnos diarios. Tienen que ir a la madrugada a la ciudad de Quitilipi para poder sacar un turno. Si llegan un poco tarde deben quedarse porque recién a las 10 de la mañana empiezan a dar turnos de estudios o doctores para la tarde.

¿Conoce casos específicos de estudiantes o familias que hayan sufrido consecuencias graves por no poder acceder a atención médica en el puesto sanitario?

Por suerte nunca hubo casos muy graves que justamente necesitaran de una ayuda profesional. Esto no significa que no se necesite asistencia médica en la zona rural. Hemos tenido la suerte de que en el último tiempo no hayan habido casos muy graves, y que hayamos podido resolver todo dentro de la escuela con docentes, pero nuestra comunidad ha sido afectada por la falta de atención médica.

¿Cómo cree que podría resolverse esta situación? ¿Hay algún tipo de ayuda o gestión que haya intentado desde su rol de docente?

Se han presentado varias notas. El tema es que le quieren dar una beca mensual a la persona que trabajaría en el puesto, y con cómo está económicamente el país, no les conviene porque es una paga muy escasa, muy poca es la remuneración que van a recibir. Y a eso se le suma el traslado. Si tienen una moto o un vehículo tienen que cargar el combustible, que está muy caro. La rueda está girando en eso. Si bien se han presentado notas al ministro de Salud de la provincia, hasta el momento no hay una respuesta favorable.

Las notas se han presentado tanto al ministro de Salud de la provincia, quien es oriundo de la ciudad de Quitilipi, y al intendente de la ciudad de Quitilipi, que es justamente enfermero. Fueron múltiples las notas ya sea desde personas de la zona, docentes y otras personas ni ligadas a la zona ni a la decencia, pero quienes ven la necesidad de que haya alguien que atienda en ese puesto sanitario. A veces se entregan medicamentos directamente en la escuela. Pero los docentes no estamos preparados para esto. Los docentes no podemos dar medicamentos a los estudiantes, más allá de un ibuprofeno o paracetamol para un dolor de cabeza. Desconocemos como ciertos síntomas, de los estudiantes o personas que acuden a la institución deben ser tratados.

Además, creo que la mejor solución sería que acuda nuevamente una enfermera mujer. No discrimino el género, pero por lo general a las personas de la zona rural les cuesta más atenderse con un enfermero hombre. Los mismos estudiantes a veces nos dicen que no se sienten cómodos, les cuesta. Por ejemplo, a las chicas que toman anticonceptivos les da un poco de vergüenza, las chicas de zonas rurales son más sumisas y les da vergüenza ir a pedir sus anticonceptivos a un hombre. En cambio con una mujer tienen más confianza, le cuentan. Eso sucedió con la última enfermera que estaba en el puesto, Aida. Además, ella llevaba un control de que vengan a retirar las pastillas. Las llamaba, enviaba a hacer un control para prevenir embarazos adolescentes.

¿Qué le diría a las autoridades del Ministerio de Salud sobre la importancia de restaurar los servicios médicos en esta comunidad?

Solamente decir a las autoridades que compete a estas áreas, que por favor nombren a una persona idónea para ocupar ese puesto y que realmente ese lugar que van a ocupar va a ser muy útil para todos. Obviamente será una gran ayuda y alegría para los estudiantes, pero también para toda la comunidad de la zona. Son entre 230 y 250 familias las que habitan en la zona y hoy carecen del acceso a la salud, un derecho para todos los argentinos.

En la zona rural de legua 4 hay personas que rondan en los 80 o 90 años, que les dificulta por su edad trasladarse a otro centro, a la ciudad o al hospital, o clínica si tienen una obra social. Lo segundo es que las obras sociales a veces no tienen todos los tratamientos, entonces los trasladan a otra institución, y así y así. Si tienen PAMI tienen que tener un médico de cabecera en una clínica específica. Si hay una persona que esté más en contacto con los hospitales de salud pública será más positiva la ayuda Las altas temperaturas son sofocantes. ya sean niños, adolescentes o adultos, no pueden estar exponiéndose a esas temperaturas y moviéndose todo el tiempo.

Catalina Assennato, Karin Cohen, Micaela Zago y Kiara Kapuesci. 2024
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